El tiempo de Anais

$3.990

Vivimos en el «tiempo de Anaïs» en el tiempo en que el amor platónico
ha dejado paso al deseo físico, a la pasión sexual. La novela tiene un
ritmo coitado, agónico, íntimo, tan característico en Simenon. Y también
cinematográfico.
Llueve, es otoño. Un hombre sale en automóvil de París. Se para en un
pueblo. Entra en un bar, los habituales le miran con desconfianza. Afuera
sigue lloviendo. Coge el teléfono y llama: «¿Es la policía? Mi nombre es
Albert Bauche, y acabo de cometer un crimen». Después, el lector irá
sabiendo cosas del criminal. Su mujer ha sido amante del muerto, pero
antes lo había sido de docenas de hombres. No se trata de un crimen
pasional. ¿Entonces?
Tanto Albert Bauche como su mujer, Anaïs, pertenecen a la galería de
honor de personajes de Simenon: secretos, aparentemente fríos pero
marcados por la vida, y sobre todo, conscientes de sus debilidades. La
debilidad de Anaïs es hacer el amor, con quién sea, no sigue principios ni
reglas, es una mujer independiente. La de su marido, ser más frágil de lo
que cree.
La tragedia es inevitable, como lo es la novela. El lector aguanta el
aliento, se deja arrastrar por la magia narrativa de Simenon, y al llegar al
final guarda ese sabor agridulce de haber leído una gran novela, y de
haber intimado con unos personajes que viven la vida a caballo de sus
pasiones.ha dejado paso al deseo físico, a la pasión sexual. La novela tiene un
ritmo coitado, agónico, íntimo, tan característico en Simenon. Y también
cinematográfico.
Llueve, es otoño. Un hombre sale en automóvil de París. Se para en un
pueblo. Entra en un bar, los habituales le miran con desconfianza. Afuera
sigue lloviendo. Coge el teléfono y llama: «¿Es la policía? Mi nombre es
Albert Bauche, y acabo de cometer un crimen». Después, el lector irá
sabiendo cosas del criminal. Su mujer ha sido amante del muerto, pero
antes lo había sido de docenas de hombres. No se trata de un crimen
pasional. ¿Entonces?
Tanto Albert Bauche como su mujer, Anaïs, pertenecen a la galería de
honor de personajes de Simenon: secretos, aparentemente fríos pero
marcados por la vida, y sobre todo, conscientes de sus debilidades. La
debilidad de Anaïs es hacer el amor, con quién sea, no sigue principios ni
reglas, es una mujer independiente. La de su marido, ser más frágil de lo
que cree.
La tragedia es inevitable, como lo es la novela. El lector aguanta el
aliento, se deja arrastrar por la magia narrativa de Simenon, y al llegar al
final guarda ese sabor agridulce de haber leído una gran novela, y de
haber intimado con unos personajes que viven la vida a caballo de sus
pasiones.

Categoría:

Comentarios De Los Clientes

Todavía no hay comentarios.

Sé el primero en opinar "El tiempo de Anais"

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *